
Se sabe que los mayas sacrificaban a sus víctimas arrancándoles el corazón mientras todavía estaban vivos, quizás ellos tenían algunos segundos de vida todavía antes de entrar en shock que les permitía ver su propio corazón.
La mujer de la foto es una de las pocas personas que ha podido ver su corazón, al menos de forma más tranquila. Le realizaron un transplante hace unos meses y en vez de tirar el corazón a la basura los médicos lo metieron en ese tarrito con una sustancia protectora.
No se si fué curiosidad, morbo o qué … puede que simplemente se lo propusieran. Al final se asomó a ver el que le había dado tanto problema de salud.
